Muuuuussssss amigos, ahora sí, Olimpia nos ha dejado para siempre, aunque también es verdad que cuando tienes el honor de compartir una parte de tu vida con un ser tan excepcional, no te deja nunca.
Olimpia, según dice siempre la jefa, fue la mejor en todo, y solo dio alegría y serenidad, fue la mejor jefa de manada, la mejor yegua para montar, y la mejor madre y amiga.
No habrá otra como ella, sobre todo porque compartió 23 años con la familia y dejó una huella imborrable.
Se marchó sin molestar, sin hacer ruido , simplemente supo que era el momento de guiar a otras manadas, y seguro que nuestra manada celestial estará ahora más tranquila y mejor acompañada que nunca.
Por lo demás , en nuestro hogar multicultural, todo sigue su curso, siguen llegando pobres almas maltrechas, alojadas en cuerpos más maltrechos todavía, y aquí encuentran la paz , el amor y los cuidados que necesitan para curar sus heridas, luego, si son jóvenes, consiguen olvidar, a los mayores siempre nos queda un poso de tristeza en la mirada, hemos visto y sufrido demasiado como para borrarlo todo, sin embargo, a veces cuando veo las miradas limpias e inocentes de potros jugando, que cuando llegaron eran apenas esqueletos peludos y apagados, pienso que todo vale la pena, algún día, el ejemplo que se da desde este y tantos otros lugares en los que se lucha a brazo partido contra la maldad y estupidez humana, dará fruto y entonces, todos podremos por fin vivir en paz.
Un lametazo un poco melancólico amigos, Dios, como echamos de menos a Olimpia!